20 julio 2008

Leer más

Leemos más, pero no lo suficiente

Según un estudio de la Federación de Gremios de Editores de España, el 56,9% de los españoles mayores de catorce años ya se declara lector "frecuente" u "ocasional". Las cifras, sin embargo, están lejos aún de la media europea

MIGUEL A. ORTEGA / Agencias - 18/07/2008 17:56

Que en España se lee poco, o al menos no tanto como se debiera, es algo sobradamente conocido, repetido y salmodiado por los medios de comunicación y las instituciones competentes desde que el mundo es mundo; al menos, desde que se viene midiendo dicho hábito en nuestro país. Sin embargo, la situación presenta síntomas de mejora. No excesivos, pero sí suficientes para ser moderadamente optimistas y esperar que un día de éstos -no muy lejano, esperemos- España deje de estar a la cola de la Unión Europea en índices de lectura.

Al menos eso se lo que se puede desprender de los resultados del último Barómetro impulsado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2007. Según el documento, el 56,9% de los españoles mayores de catorce años se declaran lectores "frecuentes" u "ocasionales". No es una cifra espectacular. ¿La buena noticia? Que hemos superado "la media de los tres últimos años", según Antonio María Ávila, director ejecutivo de la FGEE.

Así, la comunidad más lectora, con diferencia, sería Madrid, con un 65,7% de personas que responden al perfil antes mencionado; le siguen Cataluña (59,9) y Canarias (58,7). La cruz de la moneda se la llevan, por este orden, Extremadura (49,5%), Galicia (51,2), Castilla-La Mancha (51,8) y Andalucía (52,2%), las regiones con menos adicción a los libros de España.

"Cuestiones históricas"

Para Antonio María Ávila, estas cifras -que reflejan una brecha sensible entre ciertas regiones- vendrían a demostrar que influyen "cuestiones históricas" en el "atraso" que padecemos respecto a la media de la Unión Europea (cercana al 70%, llegando incluso al 85 en los países nórdicos). Por ejemplo, que en la mayor parte de Europa se impuso mucho antes la escolarización obligatoria. Por ejemplo -cabría añadirse-, la indigencia cultural y social en que sumieron a nuestro país la Guerra Civil y la dictadura franquista.

El estudio también revela que las personas que menos leen son "los mayores, normalmente pertenecientes a ámbitos rurales", en palabras de Ávila, y las que más, como siempre, las mujeres: universitarias del ámbito urbano, por más señas.

Pero si hay un dato que llama la atención es precisamente uno concierniente a la Universidad: la media de libros leídos durante la carrera por los universitarios españoles es de 23. Es lo que aquí se considera "normal". Pero si echamos un vistazo a Estados Unidos, a la Universidad de Harvard concretamente, la misma media se eleva a la demoledora cifra de 1.423. Es fácil echar cuentas al primer golpe de vista: en dicha Universidad (uno de los centros más prestigiosos del planeta, sí: pero de este planeta), los estudiantes leen durante su formación la friolera de 1.400 libros más de media que un universitario español. Con todo lo que eso conlleva.

Un universitario español lee de media 23 libros durante la carrera; uno de Harvard, 1.423

Ávila se muestra sin embargo "optimista" por los datos generales, sin dejar de desear que mejoren, pues "la lectura es la llave de plata para entrar en la sociedad del conocimiento".

La Federación de Gremios de editores de España ha puesto en marcha la III edición de la campaña Lee en la Playa, bajo el lema 20.000 libros de viaje submarino, que acogerá diversas actividades en las que personajes literarios visitarán decenas de playas españolas, a las que llegarán a bordo del Nautilius para inculcar el hábito de la lectura entre los bañistas.

Ghibli ataca de nuevo

El maestro del animé Hayao Miyazaki estrena su última película

Se llama de 'Gake no Ue no Ponyo' y narra la amistad entre un pez y un niño de cinco años

  • ADN.es| hace 19 horas | comenta | Votar

La historia está basada en un cuento de Andersen y otro de la mitoligía nipona.

Estudios Ghibli

Hayao Miyazaki, el legendario maestro de la animación japonesa ha estrenado oficialmente en el circuito comercial su última creación en un teatro de Tokio. Se trata de Gake no Ue no Ponyo (Ponyo en el acantilado) un película que narra la historia de un pez (Ponyo) que sueña con ser humano por lo que entabla un amistad con un niño de cinco años (Sosuke). Hasta hoy sólo había podido ser vista durante la Feria del Animé de Tokio en marzo pasado. El film .

Para la historia Miyazaki se ha inspirado en el cuento La Sirenita de Hans Christian Andersen y en el relato japonés Urashima Taro que data del siglo VIII y cuenta la historia de un pescador que se encuentra una tortuga y es recompensado con una visita al Palacio del Dragón.

Ponyo en el acantilado se acaba de estrenar en Japón y los primeros contactos de comercialización con occidente son, evidentemente, con Estados Unidos donde contará con la distribución del estudio Disney y de los productores Frank Marshall y Kathleen Kennedy, responsables de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.

El animador de 67 años es responsable de maravillas cinematográficas como La Princesa Mononoke, El Viaje de Chihiro y El Castillo en el Cielo, entre otros. Sus inicios en la animación dejan huellas en Heidi y Marco.

El mercado del arte no está en crisis

El arte pinta bien con la crisis

El dinero de los millonarios rusos y árabes ceba la burbuja en el mercado del arte

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA VEGA (El País) 20/07/2008
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 9 votos
Imprimir Enviar
"El arte trata de la vida; el mercado del arte, de dinero". A esta frase de Damien Hirst, el artista más rico del mundo, quien ha sido capaz de crear y vender este año una calavera de platino y diamantes por la astronómica cifra de 63 millones de euros, se podría añadir "de mucho dinero". El arte contemporáneo y moderno está viviendo el mejor momento de su historia. Los nuevos e ingentes flujos de capital procedentes de Rusia, China, India y los países árabes están provocando que la crisis económica se deslice por el arte con la suavidad de la témpera sobre el papel. Además, la debilidad del dólar hace que los compradores europeos se lancen en tropel a comprar artistas americanos o que vendan sus obras contra el billete verde. E incluso se da, como si se tratara del petróleo, la especulación más descarada.

La noticia en otros webs

El arte se empieza a ver como un refugio similar al oro o al franco suizo
Los nuevos museos del Golfo y China necesitan contenido para sus salas
Las casas de subasta evitan preguntar de dónde procede el dinero
"Muchos tratantes están adquiriendo obras de artistas europeos contemporáneos para revenderlas a medio y corto plazo a alguno de los casi 1.000 museos que China construirá en los próximos años", critica el coleccionista Emilio Pi. Y es que en el gigante asiático sucede que hay cientos de espacios artísticos, pero no obras con que rellenarlos.
Esta conjunción de factores ha llevado la euforia a las casas de subasta de medio mundo. Sotheby's registraba el pasado mes de mayo en Nueva York las ventas más altas en arte contemporáneo de sus 264 años de historia. Escasas semanas después, la filial europea hacía lo propio para el mercado del Viejo Continente y dentro de una subasta de verano (120 millones de euros), que, por historia, no suele ser la más pujante. Christie's no le iba a la zaga, y en su subasta de arte impresionista y moderno -que recaudó 180 millones-, el cuadro de Monet titulado Le Bassin aux Nymphéas alcanzaba los 50,4 millones, el doble de lo estimado. Pero ¿quiénes están comprando?
Uno de los que se están mostrando más activos es el magnate ruso del petróleo Roman Abramovich, quien habría pagado en la subasta de mayo de Sotheby's 54 millones por un tríptico del pintor inglés Francis Bacon y 22 millones por el óleo de Lucian Freud titulado Benefits Supervisor Sleeping. Esta voracidad compradora se explica también en términos geoeconómicos y responde a la aparición de las nuevas capitales del dinero, situadas en países como Turquía, Brasil, Corea, China o India. "Es cierto que están entrando nuevos agentes dispuestos a pagar casi lo que sea por determinadas obras", reflexiona Manuel Borja, director del Museo Reina Sofía.
Bajo este panorama, los rusos parecen, pues, predestinados a convertirse durante los primeros años de este siglo en lo mismo que significaron los japoneses a finales de los noventa. En aquella época dispararon el mercado de los grandes impresionistas franceses y, sobre todo, de Van Gogh, por quien sentían verdadera pasión, impulsados por una economía que no tardaría muchos años en deshincharse bruscamente. ¿Les sucederá lo mismo a estos nuevos compradores? Para Matthew Weigman, de Sotheby's Londres, estos jugadores recién llegados tienen una característica que les protege de esta situación: "Muchos de ellos han levantando sus fortunas fuera de los mercados financieros".
Pero, cuidado, advierten algunos analistas, la crisis se ha contagiado de los mercados financieros a la economía real, y ahí está el riesgo. Ahora bien, si existe este peligro, algunos coleccionistas no parecen percibirlo. Según las estimaciones de Sotheby's, los compradores rusos fueron los responsables del 15% de las compras en su subasta de arte moderno e impresionista de febrero pasado. Conscientes de este movimiento, las casas de subasta han empezado a poner a disposición de estos nuevos oligarcas obras de sus compatriotas. Y con gran éxito. En junio pasado, en Christie's, pinturas de artistas como Vladímir Barannof-Rossiné, Vera Rockline y Natalia Goncharova alcanzaron su récord de cotización. De hecho, Les fleurs, de Goncharova, se convirtió en la pintura más cara de una mujer jamás subastada (seis millones de euros).
Eso sí, lo que no preguntan las casas de subasta es de dónde procede el dinero con el que pagan estos impresionantes precios algunos de sus exclusivos compradores. La decisión de que en la última edición de la Bienal de Venecia (el encuentro artístico más importante del mundo, junto con la Documenta de Kassel) la colección del empresario congoleño Sindika Dokolo representará a África supuso un escándalo inmenso. "Las enormes dudas sobre el origen de la fortuna del empresario", denuncia Agustín Pérez Rubio, conservador jefe del MUSAC, "pusieron sobre la mesa un hecho: la compra de arte se está usando para lavar la cara de mucha gente".
Lejos de las polémicas, y de vuelta al mercado; el arte, y esto es algo que ya se empezó a constatar el año pasado, se está comportando como un activo ajeno a los ciclos económicos, y está adquiriendo una fortaleza estructural como si se tratara del franco suizo o el oro. Prueba de ello es la profusión de fondos que invierten en este mercado. Como muestra, ahí están Fine Art Fund (creado por Philip Hoffman, antiguo subdirector de Christie's); Elipse (Banco Privado Portugués) o el Valencia Arte Contemporáneo (VAC), de Fortis. Junto a éste destaca en España, sobre todo, Valsart Art I, presidido por José Luis Muñoz, actual director de Investment Banking de Espírito Santo, y capitaneado, en su día a día, por Javier Rivero.
"Somos más optimistas que nunca. El mercado del arte está muy fuerte y en octubre tendremos levantado el 100% del fondo", avanza Rivero. ¿Las reglas del producto? Invertir exclusivamente en pintura, escultura y fotografía moderna y contemporánea. Además, los responsables de la sociedad han fijado un máximo de 99 clientes y un mínimo de inversión de 150.000 euros.
A esta borrachera artística se ha unido que la mayoría de los países de Oriente Próximo están construyendo museos de arte. Dos buenos ejemplos son el Guggenheim y el Louvre, que se levantarán en Abu Dhabi. Además, ambos trabajarán con una fórmula tan empresarial como es la franquicia. Uniendo, como nunca antes en la historia, arte y dinero. "Estos dos museos van a empezar a comprar obra pronto, y en grandes cantidades, lo que ayudará a mantener fuerte el mercado", analiza el coleccionista Marcos Martín Blanco. O a encarecerlo aún más. Las obras de primer nivel son escasas, y la capacidad de producción de los artistas de primera fila, muy limitada; y cada día tienen que atender a más ferias, más exposiciones, más bienales y más museos. ¿Consecuencia? Los precios no paran de crecer. Es una sencilla ley de oferta y demanda, que se tensa aún más en el caso de los creadores fallecidos (Rothko, Pollock, De Kooning...). "El mercado está en un ciclo en el cual los altos precios traen a las subastas obras de gran calidad", afirma Matthew Weigman. Y todo ello regido bajo la atenta mirada y el dinero de los nuevos coleccionistas.
Todos los años hay un hecho que se espera con gran interés en el cerrado y elitista mundo de los grandes compradores de arte. La revista ARTnews publica su lista de los 200 coleccionistas más importantes del mundo; pues bien, esta exclusiva clasificación, que se hará pública a lo largo de este mes, tiene cuatro nuevos miembros dentro del top ten: el empresario ucranio Victor Pinchuk, el magnate mexicano de las telecomunicaciones Carlos Slim, el financiero americano Leon Black y su esposa, y el catarí Sheikh Saud al Thani. Estos coleccionistas representan a algunas de esas nuevas capitales del dinero. Y para ellos, "gastar cientos de miles de dólares en arte es como comprar el almuerzo", comenta Milton Esterow, editor de ARTnews.
Pero no es la única novedad que se ha dejado sentir en el mercado del arte y que está alterando los precios. En Estados Unidos, el hogar del mayor número de multimillonarios coleccionistas del planeta, existe una tendencia en aumento entre los grandes coleccionistas a crear sus propios espacios expositivos, antes que donar las obras a museos como hacían hasta ahora. Esto provoca una inflación de los precios, pues esas obras corren el riesgo de salir al mercado, ya que no dejan de estar en manos de particulares y no de una institución que, en teoría, no los debe poner en el mercado. "Para los museos públicos, estos precios tan altos dificultan la adquisición de determinadas obras. La línea fina que separaba la frontera entre institución pública y privada se está moviendo hacia lo privado", reflexiona Manuel Borja.
Sin embargo, todo esto sucede fuera; ¿y en España, qué ocurre en nuestro mercado? Pues una mezcla de alegría y depresión recorre las galerías y casas de subastas nacionales. La tristeza, o la franqueza, la pone Helga de Alvear, una de las grandes coleccionistas de arte contemporáneo de Europa y curtida galerista. "Hay precios antes de la crisis y habrá precios después de la crisis", advierte, recuperando una frase del mítico marchante Leo Castelli. La coleccionista rebaja así la euforia que se está viviendo.
Eso sí, la visión más optimista llega por cuenta de las galeristas Oliva Arauna y Soledad Lorenzo. Ambas comparten una reflexión similar: "El último refugio que le queda al dinero es el arte, y en tiempos de crisis hay que vivir el día a día". Por ahora, las dos profesionales muestran su satisfacción por la fuerza que mantiene el mercado y esperan que continúe así. "A corto y medio plazo no hay signos de agotamiento. Las obras, sobre todo aquellas que no tienen riesgo, seguirán siendo cada vez más caras", sentencia el responsable del Reina Sofía.
Buen ejemplo de esto es Antonio López. Un valor seguro. El creador manchego se ha convertido en el pintor español vivo cuya obra se ha vendido más cara en subasta. Aproximadamente, 1,74 millones de euros habría pagado el pasado 30 de junio en Christie's Londres un comprador español, acorde con algunas fuentes, por el cuadro Madrid desde Torres Blancas. Con este precio de remate, el artista manchego supera a Miquel Barceló y a Antoni Tàpies, que hasta la fecha encabezaban esta singular clasificación.

18 julio 2008

Graffiti=arte

Suso33: 'El grafiti es el arte más universal después del barroco'

  • Imparte el curso 'El arte urbano como vanguardia' en la Menendez Pelayo
  • Cuando aparece en un medio se convierte en 'superhéroe de barrio u hombre orquesta'
Suso 33. (Foto: Joaquín Gómez Sastre)

Suso 33. (Foto: Joaquín Gómez Sastre)

Actualizado viernes 18/07/2008 12:47 (CET)
Escuchar noticiaImprimirEnviar noticiaDisminuye letraAumenta letra
ANA MARÍA NIMO

SANTANDER.- Un grupo de individuos lleva años transformando el paisaje de las urbes mediante intervenciones artísticas que no cuentan siempre con el consentimiento de las autoridades. Su máximo exponente en España es Suso33, un artista multidisciplinar que ha traspasado las fronteras de la calle y se ha colado con sus sprays en los lugares más insospechados: desde el Museo Reina Sofía de Madrid al Estadio Olímpico de Sarajevo pasando por la Pasarela Cibeles.

El grafitero imparte estos días el curso 'El arte urbano como vanguardia' en la Universidad Internacional Menendez Pelayo.

Suso alterna el Street Art "coloristas y expresivos" con series más "intimistas y oscuras" como las "máscaras de la angustia" y las "ausencias". La primera está formada por cabezas de dimensiones mastodónticas y la segunda por sombras que aparecen de manera aislada o en grupo. Con todas ellas, el artista vistió el casco antiguo de Logroño en la pasa edición de 'La ciudad inventada'.

El talento de este artista no se traduce únicamente en resultados sino que se extiende al proceso de creación. Suso es un espectáculo en sí mismo: sus movimientos, su capacidad para manejarse con un spray en cada mano y la naturalidad con la que decide un nuevo trazo forman parte de lo que él llama la "pintura escénica de acción".

En 2004 presentó la exposición 'No volveré a pintar paredes'. Bajo este título se ocultaba en realidad una declaración de intenciones: "Se trataba de una píldora informativa con la que atraer la atención de los medios de comunicación", explica el artista mientras sonríe satisfecho del éxito de su iniciativa.

"Convocamos una rueda de prensa y dije a los periodistas que tendrían la oportunidad de capturar en exclusiva una intervención en un espacio público de manera ilegal" y de esta manera convirtió a los allí presentes –que tras semejante anuncio le seguirían allá a donde fuese- en cómplices de "la trastada" que se disponía a realizar: colocar en una isleta en mitad de la Gran Vía de Madrid, una escultura formada por unos cubos superpuestos sobre los que se podía leer: 'Graffitiescultura'. "No tuvimos problemas con la policía porque estábamos protegidos por los medios".

De vuelta en la galería, a los visitantes se les hacía entrega de un catálogo o 'libro-objeto' en el que "aparecían todas las obras expuestas" y además "incluía páginas en blanco en las que sólo aparecía una silueta señalada con por puntos. Debían salir a la calle para encontrar las obras que faltaban –intervenciones ilegales- y así ver la muestra completa". No preocupaban los compradores, de hecho, las obras no estaban a la venta.

La exposición se completaba con un manifiesto ideológico-artístico, 'No volveré a pintar paredes (por encargo, pero sí muros de puestas de largo)'. En él dejaba claro dos cosas: que nunca dejaría de emplear los muros como lienzo y que en lugar de que los medios lo utilizaran a él, iba a ser él quien utilizara a los medios como soporte de sus mensajes. Había nacido el 'telegraffiti'.

'En lugar de pelas te dan palos'

El tiempo ha hecho que Suso aprendiese a sacarle partido a la admiración que despierta su trabajo. Tiene sus propios eslóganes ("en lugar de pelas te dan palos"), su propio icono ("la mancha") y hasta su propio mono de trabajo 'customizado'. Siempre que va a aparecer en un medio se embute en su disfraz con el que se convierte indistintamente en "bufón, superhéroe de barrio u hombre orquesta".

Siguiendo con los términos de nuevo acuño, en la pasada edición de La Noche en Blanco de Madrid el artista urbano puso en práctica 'la poesía fosilizada' : "Se formaron en la calle largas colas donde las personas esperaban su turno para poder dictarme sus mensajes (vía megáfono) lo que querían que yo transcribiese en forma de grafiti sobre un mural", comenta el artista. El happening tuvo tanto éxito que los organizadores de la versión belga de la cita cultural han solicitado que Suso acuda en representación de España.

Además, Suso tiene a la vista "otros proyectos muy interesantes vinculados al cine y al teatro", entre los que llama la atención uno que implica al director de 'Jamón, jamón'; "Bigas Luna tiene un espacio escénico un poco especial y particular", cuenta entre risas y matiza, "es un puticlub famoso y con tradición en el que quiere que coordine una puesta en escena". Por el momento, no quiere adelantar más detalles, pero sí algo relacionado con "agitar sprays".

Así pues, el cabecilla de la disciplina artística más contestataria en nuestro país continúa con su proyección imparable y niega que este pujante interés por el arte urbano sea algo pasajero, "no puede ser una moda algo que lleva más de 40 años en activo", ni local, "es la disciplina artística más universal dentro de la pintura, después del barroco".

Lo que faltaba

El mejor artista abstracto es un satélite

Siguiente

¿De quién es este cuadro?

NASA

17 julio 2008

Reinvirtiendo en la industria cultural

Kusturica invierte en la cultura serbia

El cineasta patrocinará la creación de centros culturales en su país

EFE - Belgrado - 17/07/2008
Vota


Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 9 votos
Imprimir Enviar
El director de cine Emir Kusturica ha anunciado su intención de invertir en la vida cultural de varias ciudades de Serbia como una forma de "abrir las ventanas de este país hacia el mundo", informó hoy la prensa serbia.
El primer proyecto se materializará en la ciudad de Cacak, a unos 130 kilómetros al sur de Belgrado, donde se construirá un centro cultural con tres salas de cine, un auditorio con capacidad para 1.000 espectadores, una librería y un restaurante.
Aún está por decidir si el nuevo centro aprovechará alguna instalación existente de poco uso, como unos antiguos edificios de cine o una fábrica abandonada, que se adaptarían y reconstruirían para el nuevo objetivo, o si se edificará un nuevo complejo de estilo rústico, según el cineasta.
Más tarde, se realizarán proyectos similares en otras seis ciudades, incluida Belgrado.
"Ellos (los centros culturales) nos advertirán de que no se va a Europa sin la identidad y nos harán recordar que también nosotros estuvimos en Europa hace tiempo", dijo Kusturica en una reunión con las autoridades de Cacak, según el diario Vecernje novosti.
Según el mismo periódico, Kusturica, natural de Sarajevo pero afincado en Belgrado desde la década pasada, trabaja ahora en un proyecto cinematográfico de producción mexicana llamado Siete amigos de Pancho Villa, que se rodará en México y en Serbia.