25 septiembre 2008

Más allá de la industria

24 de Septiembre de 2008 | José Luis de Vicente (Adn.es)

La cultura después de la piratería

Belem do Para, mercado pirata

Belem do Para, mercado pirata

Good Copy, Bad Copy

Hoy en día, las películas producidas en video digital y rodadas en casas, comercios y otros espacios cotidianos -En Nollywood no tienen platós ni estudios- superan en popularidad en su país y en buena parte de Africa a las producciones norteamericanas

Mientras Hollywood y las discográficas siguen aferrándose a su pasado y obsesionándose con su incierto futuro, en algunas de las zonas menos desarrolladas del mundo la piratería ha dejado de ser un problema. Una nueva economía de la cultura está surgiendo en países como Brasil y Nigeria, dónde las producciones cinematográficas se estrenan en en el top manta, y hay grupos con millones de fans que no tienen contrato discográfico.

Brasil es un país que casi se ha quedado sin industria del disco. La primera multinacional del sector, Sony BMG, editó el año pasado sólo 13 títulos de autores brasileños, en un mercado de más de 180 millones de habitantes. Pero el negocio de la música brasileña en Brasil goza de un excelente estado de salud; sencllamente, se ha mudado a otro lugar.

Servicios como Trama Virtual distribuyen la producción de más de 50.000 artistas que ofrecen su música de manera gratuita y son remunerados por medio de la publicidad. Ignorados por las compañías tradicionales, las generaciones más recientes de músicos cariocas han podido crecer y encontrar a su público gracias a este portal que ha conseguido éxitos estratégicos para su modelo como catapultar a la élite de la escena independiente internacional a Cansei de Ser Sexy (CSS), uno de los múltiples grupos que han colgado allí sus temas.

Pero más allá de la Red, en las calles surgen estilos y escuelas que renuncian desde el primer día a seguir las pautas tradicionales del negocio del disco. Sonidos electrónicos agresivos como el Baile Funk en Rio de Janeiro, popularizado en el resto del mundo por artistas extranjeros como Diplo o M.I.A, y bandas locales como Bonde Do Role. O su último sucesor, el Tecnobrega.

En el estado de Pará, al norte de Brasil, el Tecnobrega -cuyos orígenes se explican en el interesante documental gratuito Good Copy, Bad Copy- es tan popular que cada año se editan más de cuatrocientos CDs y 100 DVDs de esta clase de música. Pero ninguno llega a las tiendas de discos; los productores han preferido alcanzar acuerdos con las redes de "manteros" que venden copias ilegales de los grandes lanzamientos internacionales.

Los músicos les ceden sus discos gratuitamente y permiten que se quedan con el precio integro de la venta. A cambio, los vendedores se convierten en la red de promoción de estos artistas, que luego recuperan con creces la inversión actuando en grandes fiestas soundsystem en las que llegan a juntarse hasta 15.000 personas.

Los fans de los artistas de Tecnobrega pueden comprar directamente los discos a sus grupos favoritos, pero sólo en sus conciertos y fiestas. Allí se venden ediciones de lujo a mayor precio, mucho más vistosas y completas que las que hacen circular los vendedores callejeros. Son dos mercados distintos, que en vez de estorbarse se complementan, y que generan ya una economía millonaria a la que las discográficas no tienen acceso.

¿Le salen las cuentas a los músicos? Al menos a Banda Calypso sí. El grupo más popular de Brasil en estos momentos llena estadios mientras rechaza sistematicamente las ofertas de las multinacionales, convencidos de que este modelo les resulta más rentable.

Nollywood, la otra meca del cine

Mientras tanto, en el otro lado del Atlántico se encuentra la única industria del cine que ha crecido exponencialmente durante la última década: la nigeriana. En este país africano se rueda 1200 películas al año, trescientas más que en la India y casí el doble que en Estados Unidos. Y ninguna se estrena en los cines.

Todo empezó en 1992 según la versión más aceptada de la historia, por accidente. Un mayorista llamado Kenneth Nnebue no sabía como deshacerse de una gran partida de cintas vírgenes VHS que había comprado a un fabricante en Taiwan. Pensando que quizás podría librarse de ellas más facilmente si no estuviesen vacías, se decidió a producir una película, Living in Bondage. Contra todo pronóstico vendió más de 750.000 copias, y animó a muchos otros a hacer lo mismo.

Hoy en día, las películas producidas en video digital y rodadas en casas, comercios y otros espacios cotidianos -En Nollywood no tienen platós ni estudios- superan en popularidad en su país y en buena parte de Africa a las producciones norteamericanas.

La industria del cine de Nigeria emplea a más de un millón de personas y se ha convertido en el segundo sector del país tras la agricultura. Todas las semanas llegan a los mercados de Lagos y otras capitales unas treinta películas nuevas, copiadas en DVDs y video-CDs reproducibles en ordenadores. Una cinta de éxito moderado puede vender unas 50.000 copias, mientras que un gran éxito llega a los varios cientos de miles.

A dos dólares por disco, Nollywood se ha convertido en una industria de entre doscientos y trescientos millones de dólares al año. Probablemente no hay ninguna cinematografía europea que goce de tan buena salud.

Fotomontajes en las vanguardias

El recortar y pegar vino del Este

Una exposición reúne en Londres lo mejor de las obras creadas con fotomontajes en la época de las vanguardias rusas y alemanas del siglo XX

  • EFE, Londres (Adn.es) | hace 11 horas | comenta | Votar

Postal para la Spartakiada de 1928, una de las obras que forman parte de la exposición dedicada al fotomontaje europeo entre 1920 y 1945.

EFE

La Estorick Collection, pequeño museo londinense que cuenta con una excelente colección de arte moderno italiano y presta especial atención a las vanguardias del siglo pasado, presenta hasta el 21 de diciembre una exposición dedicada al fotomontaje europeo entre 1920 y 1945.

Aunque la manipulación de las imágenes fotográficas es tan vieja como la fotografía, la concepción modernista del fotomontaje es una extensión radical de técnicas y actividades creativas que emergieron por primera vez en los collages de movimientos artísticos como el dadaísmo, el cubismo o el futurismo.

Como explica el comisario de la exposición, el alemán Lutz Becker, el método fue desarrollado por primera vez hacia finales de la Primera Guerra Mundial casi simultáneamente en Berlín y en Moscú.

En la capital alemana, lo hicieron artistas antinazis tan conocidos como John Heartfield, Georg Grosz o Hanna Höch, mientras que en Moscú diversos constructivistas como El Lissitzky, Varbara Stepanova y Gustav Klucis comenzaron a incorporar imágenes fotográficas a sus obras.

Aunque admiraban el entusiasmo y vigor del capitalismo norteamericano de entonces y en especial sus manifestaciones tecnológicas y arquitectónicas, los modernistas alemanes confiaban, como los rusos, en la llegada de un socialismo de carácter fuertemente utópico.

Europa se entera de qué es la vanguardia

El primer encuentro directo de Occidente con las obras de la vanguardia rusa fue gracias a una exposición que se organizó en 1922 en la galería berlinesa van Diemen, en la que una serie de jóvenes artistas soviéticos presentaron obras constructivistas de un rigor y una claridad extraordinarios.

Los intercambios culturales entre Alemania y la joven Unión Soviética durante los años noventa contaron en Alemania con el apoyo de los partidos de izquierda, en especial los comunistas, a los que pertenecían algunos creadores como el citado Heartfield.

Como explica el comisario, desde su llegada a Alemania en 1922, el constructivista El Lissitzky se convirtió en intermediario entre los vanguardistas de la Europa Occidental y del Este y las relaciones que estableció con los impulsores de la abstracción geométrica en Occidente fueron la base del constructivismo internacional de los 90.

Becker señaló que los primeros fotomontajes, en los que se materializó "el espíritu y la práctica" del constructivismo, los hizo en 1919/20 un joven estudiante de arte llamado Gustav Klucis, en una versión tipo collage de su pintura Ciudad dinámica, en la que amplió la composición pegándole fragmentos de rascacielos y figuras de constructores.

Tras la muerte de Lenin en 1924, la principal preocupación de Klucis fue la perpetuación del mito en torno a su figura como lo demuestran las ilustraciones para la revista Moladaia Guardia (Joven Guardia), aunque a partir de 1929 mezcló las imágenes del líder soviético y su sucesor, Stalin, para sugerir un sentido de la continuidad.

Nuestra república, también

En la exposición hay una muestra muy interesante de carteles de Klucis, del mucho más conocido Aleksandr Rodchenko y otros artistas como Serguéis Senkin o Varvara Stepanova, junto a obras en las que sus famosos colegas alemanes como Heartfield, Grosz, Höch o Erwin Blumenfeld denunciando la brutalidad del régimen hitleriano o el soborno del Adolf Hitler por el mundo del capital.

También hay excelentes ejemplos de la gran calidad del grafismo y el fotomontaje, con figuras como los holandeses Piet Zwart o Gerrit Kijan, el suizo Jan Tschischold o los italianos Bruno Munari y Enrico Pampolini, muchos de ellos, como tantos de los más de 160 trabajos reunidos, de la colección neoyorquina de Merril C. Berman.

Y el cartelismo español está representado por tres trabajos anónimos, uno que anuncia el diario catalán de los trabajadores de la ciudad y del campo, Treball, españoles, y otros dos, editados por el ministerio de Propaganda de la República, dirigidos ambos a llamar la conciencia del mundo sobre la agresión sufrida por la democracia y el pueblo españoles.

Uno de ellos presenta a una madre con su hijo y una casa bombardeada por la aviación mientras que el otro, de gran calidad estética, muestra el primer plano de una niña mientras la sobrevuela, en perfecta formación, una escuadrilla de bombarderos.

El bailaor

La consagración de Israel Galván

El bailaor triunfa en Sevilla con 'El final de este estado de cosas, Redux'

ÁNGELES CASTELLANO G. - Sevilla (El País)- 25/09/2008

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El teatro estaba lleno y el público rompió en aplausos desde antes de que Israel Galván empezase a bailar. El bailaor (Sevilla, 1973), probablemente el más rupturista, arriesgado y vanguardista del flamenco actual, se consagró anoche en el Teatro de la Maestranza de Sevilla con su último trabajo, El final de este estado de cosas, Redux. Un espectáculo que ya había presentado antes en el Festival de Jerez y en Málaga, pero que anoche bailó en un montaje depurado (de tres horas que duró en Málaga ha pasado ahora a una hora y media) y en su versión definitiva.

Un viaje personal por el Apocalipsis con un guiño a Francis Ford Coppola (El Redux del título, según explicó Pedro G. Romero, director artístico del espectáculo, es un homenaje a la versión más personal de Apocalypse now del director de cine estadounidense) con el flamenco como base pero con influencias de otras artes, como la danza japonesa butho o la tarantella italiana.

El espectáculo arrancó con un silencio absoluto, silencio que durante toda la obra juega un papel fundamental y que el bailaor utiliza para crear intensidad dramática de igual forma que utiliza la música. Una travesía por el desierto personal que muestra al bailaor desnudo, solo, enfrentándose a su baile descalzo y sin más. Y ya desde la arena, en un arranque íntimo, Israel Galván apunta lo que mostrará durante todo el espectáculo. Un baile que recurre a la esencia, que concentra la mirada en el gesto más simple, sin aspavientos, en el movimiento preciso, en la patá oportuna pero no constante.

Una introducción íntima del bailaor que da paso a uno de los momentos de mayor carga dramática del espectáculo, la proyección de un vídeo que es en realidad una carta que una alumna libanesa de Galván le envía para hablarle de la guerra en su país. Un paso de baile (Non, homenaje a Samir Kasir, de Zad Moultaka, bailado por Yalda Younes) montado sobre las enseñanzas de Galván sobre el sonido real de las balas en el cielo de Beirut en la reciente guerra entre Israel y Líbano. No deja de ser paradójico que la carta comience con un "Hola Israel". El nombre del artista inspirador del baile. El nombre del país que ataca Beirut.

Después de la primera ovación del público, Israel Galván baila por seguiriyas que se enlazan con una saeta. Unas seguiriyas en la voz de Fernando Terremoto, pero cargadas de silencios y de ruídos. Galván, sobre una tarima, expresa su particular visión del flamenco en sus pies, en su braceo. El drama, la pasión, la entrega alcanzan su mayor momento de intensidad de todo el espectáculo. Y para apuntalarlo, el grupo de heavy metal Orthodox, vestidos de negro, encapuchados. Cada zapateado, cada mano flamenca es aplaudida por el público, que guarda silencio mientras Galván se retuerce en las tablas.

Jerez y el Rocío

Nada de lo que hace Galván es ortodoxo, y sin embargo, no se puede cuestionar su flamencura. Los villancicos jerezanos, en la voz de Diego Carrasco, enlazados con los verdiales, cantados por Juan José Amador, con Alfredo Lagos a la guitarra, todo salpicado de pausas y silencios dan paso al momento más cómico, un baile con tambor rociero que termina con el bailaor por los suelos. La fatiga de una fiesta interminable, sobrevivir a la fiesta, el bailaor se retuerce en el suelo y hasta desde el suelo es capaz de expresar su gesto en una muñeca, en un pie.

Bobote, anunciado como responsable de las palmas y los jaleos, homenajea al bailaor vestido de corto. Imita sus gestos más característicos, dialoga con él, y se queda solo en el escenario para demostrar que él también sabe bailar. Descalzo, se contornea y descarga sus pies al compás de la percusión y el saxo de Proyecto Lorca, jaleado por el público.

El último baile es sobre la tumba. La muerte y los últimos de la fiesta por bulerías, sin fin, reza el programa. Un juego sobre los ataúdes que pone el cierre y que despierta la última de las ovaciones, la que muestra que Galván está llamado a escribir, con su nombre, un capítulo propio en la evolución del flamenco.

Toyota te acerca la música en Myspace, los negocios cambian

MySpace revoluciona el mercado de la música digital

La mayor red social del mundo pone a disposición de sus usuarios millones de canciones gratis y la posibilidad de comprarlas sin DRM

AITOR RIVEIRO - Madrid (El País)- 25/09/2008

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MySpace ha entrado en el negocio de la música on line por la puerta grande. Desde hoy, los millones de usuarios estadounidenses de la mayor red social del mundo podrán escuchar, organizar y compartir el catálogo de las principales discográficas (EMI, SONY BMG, Universal, Sony y Warner) de forma completamente gratuita. Además, gracias a un pionero acuerdo con Amazon, los usuarios de MySpace tendrán la oportunidad de comprar los archivos en formato MP3 sin protección anticopia.

El remozado servicio MySpace Music que la red social propiedad del holding News Corp estrena hoy en Estados Unidos pretende revolucionar el mercado de música por Internet que lidera Apple a través de iTunes, el distribuidor líder en EE UU con 8,5 millones de canciones a la venta y 5.000 millones de canciones vendidas desde 2003.

La primera y más notable diferencia radica, según ha informado la compañía a través de una videoconferencia, en que los usuarios de MySpace podrán escuchar todas las canciones que quieran de forma gratuita a través de la web y ordenarlas en tantas listas de canciones como quieran (con un máximo de 100 temas cada una). Así, cualquier internauta podrá escuchar a través de cualquier dispositivo conectado a Internet que permita acceder a la red social los temas de sus playlists sin pagar un céntimo.

MySpace Music, como no podía ser de otra manera en una red social, busca además que todos los miembros de la comunidad interactúen entre sí. De esta manera, cualquier canción que cualquier otro usuario tenga en sus listas podrá ser traspasada de forma sencilla a nuestra propia discoteca.

Esta opción puede ser especialmente útil para grupos emergentes, que tendrán en el remozado MySpace Music una plataforma de difusión que podría llegar, cuando el servicio se extienda a toda la red, a 120 millones de posible fans.

En este sentido, MySpace Music contará también con el catálogo de The Orchard, líder global de música digital independiente.

El servicio al completo llegará a otros países, incluido España, en los próximos meses.

Cambiar el modelo de negocio

"Vamos a poner en marcha un nuevo modelo de negocio para la música" han asegurado los responsables de MySpace Music durante la videoconferencia de presentación. Ese "nuevo modelo" de negocio que parece haber convencido a los principales actores del sector se asienta en tres pilares: descargas, publicidad y productos relacionados.

En cuanto al servicio de descargas de MP3, de momento sólo estará disponible en EE UU. y permite, con un sólo clic de ratón, comprar cualquiera de las canciones de los playlists de todos los usuarios desde 0,79 dólares por tema, unos 53 céntimos de euro.

Los archivos descargados podrán copiarse a cuantos dispositivos se quiera (iPod, reproductor MP3, Blackberry, etc.) y no cuentan con el temido e impopular sistema DRM (Digital Rights Management o Gestión de derechos digitales), que tantos quebraderos de cabeza ha traído a clientes, distribuidores, productoras... El líder del sector, iTunes, ofrece sólo una parte de sus contenidos sin anticopia, por ejemplo.

Otra de las maneras en las que MySpace piensa monetizar su servicio de música radica en los productos relacionados con la música más habituales: merchandising, politonos para el teléfono móvil, fondos de pantalla... Una vez más, la facilidad de uso (sólo un clic) es el arma de Music.

Por último, los promotores del servicio esperan sacar réditos económicos de éste gracias a la publicidad. Los primeros sponsors de MySpace Music son McDonald?s, Sony Pictures, State Farm y Toyota, quienes utilizarán la plataforma para acercar sus productos a los millones de usuarios de la red social.

Más vallas al campo

La Eurocámara pide crear una licencia europea para vender música en la Red

Los parlamentarios consideran que autores, organismos y usuarios viven en una incertidumbre legal

EP - Bruselas (El País) - 25/09/2008

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El pleno del Parlamento Europeo ha reclamado hoy la introducción de una licencia europea para la venta de música en la red en el conjunto de Estados miembros y ha instado a la Comisión Europea a presentar una propuesta legislativa para regular el mercado transfronterizo de venta de música on line.

Parlamento Europeo

La noticia en otros webs

En una resolución no vinculante aprobada este jueves por el pleno de la Eurocámara con los votos a favor de 509 eurodiputados, 24 en contra y 29 abstenciones, los eurodiputados consideran que la falta de normas comunes en el sector deja en la incertidumbre legal a los titulares de derechos de autor, a los organismos de radiodifusión y a los propios usuarios privados, algo que consideran podría superarse con la introducción de una licencia única europea para vender música por Internet en la UE.

Los eurodiputados consideran que el marco legislativo común debería tener en cuenta la especifidad de los servicios digitales, proteger la diversidad cultural europea y garantizar la igualdad de trato entre todos los participantes en este segmento de mercado.

Asimismo, la resolución adoptada este jueves critica al Ejecutivo comunitario por ignorar las propuestas de los eurodiputados para regular este mercado, así como su negativa a legislar en este ámbito y, en este sentido, le reclama garantizar la plena participación del Parlamento Europeo como colegislador en la materia.

15 septiembre 2008

Premio Planeta: muchos libros

El Premio Planeta bate su récord con 528 novelas recibidas, que aspiran al galardón

  • Álvaro Pombo se incorpora al jurado en sustición de Soledad Puértolas
  • Es la tercera vez que se supera el medio millar de obras recibidas
El escritor Álvaro Pombo, en la terraza de su casa. (Foto: Antonio Heredia)

El escritor Álvaro Pombo, en la terraza de su casa. (Foto: Antonio Heredia)

Actualizado lunes 15/09/2008 15:49 (CET)
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EFE (El Mundo.es)

BARCELONA.- Con 528 novelas procedentes de todo el mundo, el Premio Planeta ha batido su propio récord de originales recibidos en la LVII edición, en la que se incorpora al jurado el escritor cántabro Álvaro Pombo.

p>Según un comunicado de la editorial Planeta, es la tercera vez que se superan las 500 novelas recibidas, lo que confirma nuevamente "la atención que el premio literario despierta en el ámbito de las letras en España y América Latina".

El Premio Planeta de Novela 2008, que está dotado con 601.000 euros para la obra ganadora y 150.250 euros para la finalista, se fallará el 15 de octubre en el Palacio de Congresos de Cataluña, durante una cena literaria.

Además del 'novato' Álvaro Pombo, el jurado del premio está integrado por Alberto Blecua, Alfredo Bryce Echenique, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Carlos Pujol, secretario con voto.

Álvaro Pombo (Santander, 1939), que fue el ganador del Premio Planeta en 2006 con la novela 'La fortuna de Matilda Turpin', se incorpora al jurado en sustitución de Soledad Puértolas.

De las 189 obras que proceden de España, 34 son de Madrid, 29 de Barcelona, 12 de Alicante, 11 de Valencia, 9 de Baleares y 7 de Sevilla.

De las 93 obras que fueron enviadas de América, México se coloca a la cabeza con 21, Argentina con 15, Colombia con 14, EEUU y Perú con 10 y Canadá con 5.

Del resto de Europa hay siete obras, de Alemania, Reino Unido, Holanda, Italia, Suecia y dos de Francia.