14 octubre 2009

Necesito mi tienda de discos

¡Necesito mi tienda de discos!

  • O el drama de la desaparición de Record Express o Championship Vinyl
Por Á. LLORCA | M. SÁNCHEZ
Actualizado 12-10-2009 00:14 CET

María Sánchez y Álvaro Llorca han decidido lanzarse a un viaje levantando polvo por las viejas carreteras de Estados Unidos y escribiendo artículos de música —reportajes sobre tiendas de discos, grupos, escenas musicales y ciudades— que publicarán en soitu. Y aquí empieza el relato de su aventura, que les llevará a ciudades como Nueva York, Chicago, Toronto, Athens, Nueva Orleans, Nashville, Austin, Los Angeles, San Francisco, Seattle, y muchos otros sitios que aún ni siquiera imaginan. Ellos mismos cuentan sus intenciones en 'El comienzo...'.

NUEVA YORK.- El día que Record Express, una pequeña tienda de discos de la ciudad de Middletown (Connecticut), cerró sus puertas, terminó con ella una parte de la historia de la vida de Brendan Toller. Una corta historia, por cierto, porque sólo tiene 23 años. 23 años y un buen puñado de preguntas.

Mixtapers.

Brendan Toller, un veintetresañero con alma de viejo coleccionista.

'I need that record! The death (or possible survival) of the independent record store' (o lo que es lo mismo: '¡Necesito ese disco! La muerte (o posible supervivencia) de la tienda de discos independiente) es el resultado de su intento de buscar respuestas a "por qué, en los últimos diez años, 3.000 tiendas de discos han cerrado en Estados Unidos", en palabras de este joven con aspecto más de pre púber que de veinteañero que se autodenomina "realizador de guerrilla".

Las redes de intercambio P2P, internet, la competencia con las grandes superficies, los blogs de descarga directa de discos, el pirateo... la música está viva; la industria musical, en jaque. ¿Sobrevivirá el pequeño comercio al envite del tsunami del cambio? Brendan ha dedicado un año y medio de su vida a plantear esta cuestión a personajes de la escena musical norteamericana de la talla de Thurston Moore (Sonic Youth), Ian Mackaye (Fugazi), Patterson Hood (Drive-By Truckers) o el mismísimo Noam Chomsky.

Necesitamos Championship Vinyl.


Las respuestas han hecho de 'I need that record!' una obra con la que mostrar su "preocupación" por la desaparición de estos establecimientos, a los que considera el vehículo de la cultura independiente americana. Y ya ha paseado este mensaje por una decena de festivales de cine independiente. "Necesitamos lugares creativos e independientes donde nuevas ideas puedan salir adelante", asegura en su manifiesto fundacional. "Las tiendas de discos sirven como importantes espacios comunitarios en los que se crean nuevos escenarios y movimientos artísticos y musicales (...) un lugar donde el pensamiento independiente es apoyado y sometido a retos", añade.

Para él, que los negocios minoritarios de discos se evaporen conlleva principalmente un riesgo: la homogeneización de la cultura. A ella culpa de haber puesto en peligro de extinción los rasgos distintivos que antes caracterizaban las expresiones artísticas de cada rincón de Estados Unidos. Unas señas que cada vez son más difusas y difíciles de identificar. Y es justo en ese punto donde el pensamiento de este ventitresañero con un punto 'naif' ha confluido con el de Noam Chomsky.

El lingüista y pensador, además de confesarle que la única música contemporánea que escucha son los discos de hip-hop que ponen sus nietos, ayudó a Brendan a construir un marco teórico en el que encuadrar sus preocupaciones. Calles salpicadas de H&M y otras cadenas que construyen una especie de urbanismo clónico en cada localidad o pequeñas ciudades en las que la vida de los centros urbanos se ve amenazada por la aparición de grandes superficies como Wal-Mart en las afueras son para ambos la máscara de una carencia de actividad y vida comunitaria letal para la diversidad cultural del país.

Dick y Barry en la era internet

Pero no se trata únicamente del fin del negocio o de los peligros que entraña la desaparición de los enclaves de la vida comunitaria. 'I need that record!' es también la historia personal de decenas de personajes anónimos que, en los últimos años, han visto perecer en una lenta agonía sus negocios. Sobre ellos también habla el filme. Como un romántico a contrapié en contra de las relaciones cibernéticas en la era del messenger, Brendan ensalza el papel de estos empleados de las tiendas de discos como guías capaces de abrir unas puertas que la inmensidad de internet no sabe mostrar con tanta claridad.

El trailer de 'I need that record!'


Por eso, una de las principales preocupaciones de Brendan es que todo esto acabe con figuras como la de Rob Fleming, el protagonista de 'Alta Fidelidad', la novela de Nick Hornby. Además de él, en su tienda, Championship Vinyl, se daban cita todos los días un par de redichos empleados que no sabían hacer otra cosa que mantener una hilarante guerra de gustos musicales expresada en sus esperpénticas listas de top 5 de casi todo. ¿Tienen sentido personajes como Dick y Barry en un mundo donde impera iTunes y la descarga de discos?

Para él, sí. Aunque es incapaz de negar todas las posibilidades que brinda internet a jóvenes creadores como él (admite que se baja discos sin parar y que consiguió contactar con todos los artistas que participan en el documental a través de Myspace), cree que la inmensidad de la red carece de personas capaces de marcar un rumbo y separar el grano de la paja con claridad.

La red de relaciones interpersonales que se teje en torno a unas cuantas estanterías abarrotadas de vinilos o cd's, inevitablemente, se desvanece.

Porque, sin ese mágico contacto humano que tantas veces menciona a lo largo de la conversación, explica, no habría conocido a The Damned, un grupo que descubrió cuando Jason, su particular mecenas musical en Record Express, abrió sus horizontes musicales más allá de los discos de The Stooges e Iggy Pop que, en tiempos del instituto, copaban sus oídos día y noche. Y el contacto, la red de relaciones interpersonales que se teje en torno a unas cuantas estanterías abarrotadas de vinilos o cd's, inevitablemente, se desvanece con la muerte 'física' de la tienda. O al menos así lo lamentan en el documental los propietarios de comercios que se vieron obligados a decir adiós a sus negocios.

Sin embargo, a pesar de los mensajes apocalípticos a los que estamos acostumbrados en torno a esta cuestión, Brendan se muestra optimista. "No quiero entristecer a la gente, sólo advertirla. Seguirá habiendo gente joven que quiera comprar discos y que quiera seguir conociendo gente con los mismos intereses", vaticina. "En unos cuantos años, alguien encontrará una solución". ¿Por ejemplo? "Mezclar las tiendas con salas de conciertos en las que los jóvenes puedan ver a las bandas en directo», propone justo debajo de una Virgin Megastore recientemente cerrada. Un gigante con pies de barro que muestra que el dinero no basta para mantenerse vivo. La señala y dice: «No me dan pena, eran demasiado grandes».

Y tú, ¿qué papel crees que juegan las tiendas de discos en la difusión de la cultura? ¿Crees que son necesarias? ¿Qué influencia tienen los empleados de estos establecimientos en tu consumo musical?

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